Algunos casos en que no procede la guarda y custodia a la madre.

Bien es cierto que la casuística arroja la evidencia de que en las separaciones, y/o divorcios, la atribución de la guarda y custodia de hijos, de corta edad, suele ser conferida a la madre, pero no lo es menos que hay importantes excepciones a esta generalidad. Tanto el espíritu de las leyes como las tendencias doctrinales y jurisprudenciales coinciden pacíficamente en considerar que cualquier situación de conflicto entre paternidad y maternidad ha de resolverse, siempre, desde la ineludible perspectiva de proteger y potenciar el máximo interes del menor (favor filii), asegurando así su estabilidad y mejor desarrollo integral.

Veamos algunos ejemplos en los que la jurisprudencia, acertadamente,  ha fallado a favor del padre.

Inestabilidad laboral y personal de la madre.

La Sentencia de la Audiencia Provincial de Baleares número 233/2003, sección 3ª, de 10 de Abril (JUR 2003, 228455), recoge el caso de una mujer que, a lo largo del procedimiento matrimonial, ha perdido su trabajo y ha cambiado constantemente de opinión acerca del lugar en que desea residir, siendo Bélgica uno de ellos, llegando incluso a presentar un escrito en el juzgado solicitando la suspensión del procedimiento en tanto no aclarase su futuro profesional y personal.

En este caso, el Tribunal comparte plenamente la conclusión de que, dada la estabilidad que el padre puede proporcionar en el lugar donde siempre ha residido la menor, y la buena integración de ésta en su centro escolar, procede otorgar la custodia al padre para así garantizar la continuidad de lo que, hasta ahora, ha constituido el entorno y referentes de la niña.

Falta de implicación en la vida escolar y demás actividades.

El informe pericial psicológico realizado a los padres durante el procedimiento determina que ambos progenitores disponen de capacidad e idoneidad para tener la custodia de las niñas, siendo sin embargo el padre quien mejor puede asegurar la continuidad en la estabilidad de las necesidades de las menores en sus diferentes ámbitos. Por otro lado, el informe social realizado a tenor del caso, refiere que es en la actualidad el padre quien realiza el seguimiento escolar, dándose la circunstancia de que la madre, desde el año anterior, ha venido acudiendo a recogerlas al centro escolar solamente lunes y miércoles y no se ha implicado en modo alguno en las actividades escolares.

Por ello, habida cuenta de que el órgano en 1ª instancia atribuyó la guarda y custodia al padre, la Sentencia de la Audiencia Provincial de Baleares, número 287/2002, sección 4ª, de 29 de Abril (AC 2002, 1326), reanaliza los motivos tenidos en cuenta por el Juzgador a quo y razona prudentemente la conveniencia de continuar con la situación existente.

Falta de aptitud de la madre. Inexistencia de recursos personales, económicos y familiares.

Tenemos aquí un dramático caso en el que una madre, declarada inapta para cuidar de sus hijos, según expediente abierto por la Entidad Pública competente, hasta el punto de haber sido despojada de dos de ellos por no ser capaz de atenderlos adecuadamente, se ve también privada del tercero al ser atribuida la guarda y custodia del mismo al padre.

Llama la atención, sin embargo, que el razonamiento de la Audiencia Provincial de Murcia, en Sentencia número 250/2002, sección 1ª, de 25 de Junio (JUR 2002, 212943), difiera del ofrecido por el órgano en primera instancia, por entender el primero que la atribución corresponde al padre no tanto por la falta de aptitud de la madre sino porque éste, frente a ella, sí dispone de los recursos personales, económicos, familiares y sociales adecuados para garantizar la necesaria atención al menor.

 

Colección Jurisprudencia: Familia

Thomson. Aranzadi.